Libreto original: Anthony King y Scott Brown. Música original: Anthony King y Scott Brown. Letras originales: Anthony King y Scott Brown. Dirección general: Ariana Faerstein y Nicolás Alan Medina. Elenco: Germán Tripel, Santiago Otero Ramos. Adaptación: Nicolás Alan Medina, Joaquín Scotta y Thiago Lifschitz. Dirección musical: Hernán Matorra. Músicos: Hernán Matorra, Facundo Cicciu y Fernando Tropini. Producción general: Mayka Producciones, Dario Schvartz, Gabriel Medina, Nacho D’Agostino. Coordinación de producción: Nicolás Alan Medina. Producción ejecutiva: Violeta Cárcova. Producción administrativa: Yanina Gluck. Asistencia de dirección: Natalia Ríos. Escenografía: Giuliano Benedetti. Vestuario: Darío Scvartz y Carola Schiavo. Redes sociales: Ludmila Minicelli. Video: Lucas Caponnetto. Diseño gráfico: Micaela Orfali. Prensa: SMW Press.
Por primera vez en Argentina, llegó Gutenberg! El Musical, una obra escrita y compuesta por Scott Brown y Anthony King. Con producción de Mayka Producciones, viene con una propuesta delirante e intensa que promete hacer llorar de la risa a cualquier fanático del teatro musical.
La trama sigue a José (Santiago Otero Ramos) y Pepe (Germán “Tripa” Trippel), dos autores de teatro musical que trabajan en un geriátrico y finalmente deciden apostar a sus sueños: presentar su primer musical. En base a una búsqueda rápida en Google, crearon Gutenberg! El Musical, una obra sobre Johannes Gutenberg, dueño de una prensa de vino que tras ver las consecuencias del analfabetismo, se le enciende la lamparita para crear la imprenta.
La pieza tiene todos los componentes que debe tener un musical para llegar a Calle Corrientes: un héroe, un interés amoroso, un villano, canciones pegadizas y un libreto que apela al público masivo. ¿El problema? No tienen ni un peso para producirlo. Por eso, realizan una lectura de su obra con la esperanza de encontrar ese productor que apueste por ellos y financie su creación. ¿Lo lograrán?
Con adaptación de Nicolás Alan Medina, Joaquín Scotta y Thiago Lifschitz, este musical que viene de un texto quizás demasiado norteamericano, logra plasmarse a la realidad argentina y hacer reír a toda la sala durante 90 minutos sin parar. Su guión, junto con la dirección también a cargo de Medina y Ariana Faerstein, compone una obra que es bizarramente funcional, entretenida y absurda en todos los sentidos.
Quizás (lo más probable) es que la mayoría de los hechos que narran realmente no pasaron así. No existió una asistente de Gutenberg que tenía nombre de tipografía y estaba enamorada de él. Ni un monje malvado que adora a Satán y busca prohibir la imprenta porque sin el analfabetismo se le termine el curro. Pero es el hilvanado del texto, en la presentación de las escenas, en su forma, que te lo hacen creer y hacen que en este contexto todo pueda ser posible.




Sin dudas va a ser un must para los fanáticos de los musicales. Y también para los que quieren convencer a sus amigos que no les gusta el género para que entiendan un poquito de su fanatismo.
Porque en toda la obra, Pepe y José explican al público los distintos componentes de la teoría de un musical para que nos familiaricemos: las I Want Songs, baladas de amor, el reprise o el leit motiv son algunos de los conceptos que desarrollan en sus mini clases. Con chistes de comedia física e incurriendo en los clichés del género, logran que el público se meta en sus mentes y comprendan la locura (o genialidad) que hay detrás de una producción de este calibre.
La escenografía está compuesta por apenas un par de objetos como unas escaleras, cajas y banquetas que contribuyen a la idea de lectura de musical. Con un poco de imaginación (y mucha descripción literal del entorno) logran situar al público en el pueblo alemán Schlimmer.
La otra gran cuestión que hace que esta puesta sea un éxito es la elección de su talento. Gracias a unas curiosas gorras amarillas que utilizan para diferenciar los personajes, Santi y Tripa interpretan más de 20 roles en escena y realmente lo dejan todo en el escenario. Son sólo ellos dos durante toda la obra y en cada uno de esos papeles cambian de postura, manierismos, registro vocal y coloratura con una precisión que sorprende. Muchas veces hacen esos cambios en la misma escena. Asimismo, tienen una gran timing para la comedia, pareciera que se leyeran la mente y anticiparan cada movimiento del otro. No hay mejor manera que describirlo.
Sin embargo, no están totalmente solos. Los acompaña una banda en vivo (a la que Pepe y José aseguran que solo pudieron pagar la mitad) dirigida por el maestro Hernán Matorra que suena increíble. Lo acompañan Facundo Cicciu en el piano y Fernando Tropini en la batería. Desde baladas románticas, el número de apertura con tonalidades grandilocuentes de Broadway, soliloquios dramáticos, número del villano metalero o el del héroe lleno de rockabilly, demuestran su talento por montones. Y en tiempos donde las producciones no apuestan (lamentablemente) a poner músicos en escena, es una decisión que se valora muchísimo.
Gutenberg sin dudas es un musical que va a dar que hablar para la cartelera porteña. Va a hacer reír, llorar (de la risa) y quizás varios se conmuevan con la historia. ¿Porque a fin de cuentas quién no tuvo un sueño al que apostar pero tuvo miedo de perseguirlo por no tener los medios suficientes para realizarlo? Los pueden ver todos los martes a las 20:30hs en el Paseo La Plaza. Entradas por Plateanet o en boletería del teatro.
