Libro original: Alfredo Allende, Sebastián Borensztein, Juan Francisco Dasso, Marcela Guerty, Juanse Rausch. Música: Ángel Bertolini, José Carrillero, Henri Christiné, Antonio De Bassi, Arturo De Bassi, Enrique S. Discépolo, George Haimsohn, Manuel Jovés, Ángel Mahler, Jacques Offenbach, José Padilla, Francisco Payá, Carlos Pibernat, Carlos Romeu, Joan Viladomat, Jim Wise, Maurice Yvain. Letras: Joseph Amich, Luis Bayón Herrera, César Bourel, Roberto Cayol, Enrique S. Discépolo, Korneta, R. Miller, Isaac Morales, Jorge Porcel, Manuel Romero, Carlos Romeu, Nemesio Trejo, Albert Willemetz. Dirección musical: Fernando Albinarrate. Dirección general y puesta en escena: Pablo Maritano. Diseño de iluminación: Verónica Alcoba. Diseño de escenografía: Andrea Mercado. Diseño de vestuario: María Emilia Tambutti. Coreografía: Andrea Servera. Coreografía de tap: Florencia del Rivero. Diseño audiovisual: Juan Selva. Diseño de sonido: Ariel Gato, Camilo Zentner. Producción TNC: Nadia Crosa, Anabella Zarbo Colombo.
Elenco: Alejandra Radano, Carlos Casella, Marco Antonio Caponi, Sebastián Suñé, Mónica Antonópulos, Javier Marra, Fabián Minelli, Iride Mockert, Fran Andrade, Jerónimo Giocondo Bosia, Romina Groppo, Jessica Abouchain, María Rojí.
Sinópsis
La revista del Cervantes es un musical de Alfredo Allende, Sebastián Borenstein, Francisco Dasso, Marcela Guerty y Juanse Rausch que rinde homenaje al género de teatro de revista argentina y sus figuras. Ese bicho en extinción que en los locos años 20 llenaba las salas de todos los teatros en Calle Corrientes y hacía giras agotadas por todo el país. Monólogos y sketches se combinaban con cuadros musicales de la zarzuela, tango y el can can, donde los capos cómicos y las vedettes eran los grandes protagonistas de la noche.
Y esta puesta no iba a ser la excepción. La historia parte de un encuentro ficticio entre Tato Bores (Marco Antonio Caponi) y Enrique Pinti (Sebastián Suñé), figuras icónicas del humor argentino que están en el limbo y desean subir al cielo para su descanso eterno. Pero por su profesión en vida de artistas, y peor aún, humoristas de Argentina, el trámite viene muy lento.
Para resolver su situación, piden ayuda a Rece (Mónica Antonópulos), el ángel recepcionista que custodia la entrada al Edén. Al contarles de su vida y la revista, ella les confiesa su sueño: quiere bajar las escaleras y ser la primera vedette de un espectáculo. Es aquí donde encuentran su oportunidad: deberán convencerla de las bondades del género montando la revista más completa que vio el Cervantes.
Pero este ser celestial no es el único al que deben enfrentarse para alcanzar su meta. La Comedia (Carlos Casella) y la Tragedia (Alejandra Radano), las hermanas del teatro griego, también se interpondrán ante ellos y les harán su tarea más difícil. Ellas son las protectoras del teatro familiar y la tradición y se oponen rotundamente a que se haga una revista en la sala María Guerrero. El solo pensarlo es una abominación, un espanto inimaginable. Por ello, manifestarán su rechazo total a la propuesta inusual de este trío.
Creo que todos deberían ver este musical aunque sea una vez en esta nueva temporada. Es una producción impresionante, fabulosa y es inevitable salir de la sala sin sentirte un poquito orgulloso de que semejante despliegue artístico sea nuestro. Que tremendo espectáculo en su grandeza y fulgor sea producto de nuestro ingenio y creatividad. Argentino.
Hay un gran trabajo archivístico detrás, donde se rescataron partituras originales de revistas del 1900, así como también piezas de vestuario que estaban en el depósito del teatro y fueron reacondicionadas para la obra en un tecnicolor maravilloso. Ni hablar de la escenografía movible que está centralizada en el recurso de la escalera giratoria, acompañada de pantallas y un diseño de luces que funcionan a la perfección.
Otro gran factor de esta puesta es la orquesta y el cuerpo de danza estables del Teatro Nacional Cervantes. Es precioso escuchar un cuerpo musical completo en tiempos donde grandes producciones comerciales utilizan pistas de base y ver el talento incomparable de estos bailarines poniéndole cuerpo a esa música con sus coreografías precisas no tiene precio.
Los intérpretes que conforman el elenco son maravillosos, pero si tengo que destacar a algunos, debo mencionar el trabajo impresionante que hacen Caponi y Suñé. Su caracterización me dejó sin palabras de lo idénticos que estaban a sus símiles. Verlos en el escenario era ver a Tato y a Pinti. Era volver a escuchar los fragmentos de sus monólogos, rememorar sus sketchs más icónicos y retrotraerme a cuando los estudié a ambos en mi paso por la universidad.
Me despertaron una nostalgia que no sabía que tenía ahí guardada en un cajoncito de mis recuerdos, pero que la tomé como un regalo a mi yo estudiante. En 120 minutos me hicieron sumergirme en ese ensueño porteño y recordar que por más desastres que vivamos, por más cambios de gobiernos que parecen no aprender de los errores cíclicos del pasado, siempre quedarán la Nación del Humor y los artistas.
Mónica Antonópulos, por su parte, juega de manera excelente el rol de la ingenua naif que se introduce al mundo de la revista para (spoiler alert) quedar transformada en una representación de las tantas mujeres imponentes que bajaban esas escaleras con indeterminación y sensualidad, sin mirar en ningún momento los peldaños, pero con los ojos clavados en su público.
La dupla de Radano y Casella es magnífica. Traen al «villano» que habla en verso, busca mantener la convencionalidad y se opone a cualquier tipo de cambio, progreso, avance que contrarie sus antiguos valores. Comedia y Tragedia, dos opuestos necesarios que conforman los inicios del teatro. En el primer movimiento de una, está el último de la otra y se nota el desarrollo detrás de esta coordinación. Pero también toman personificación de otros papeles que fueron parte importante del desarrollo de la revista y es en esta contradicción que van a deleitarse al verlos.
No se pierdan la oportunidad de verlos en esta nueva temporada, que van a estar todos los jueves a domingos de octubre a las 20hs en el Teatro Nacional Cervantes. Las entradas las pueden conseguir por Alternativa Teatral o en la boletería del teatro. Mi recomendación personal es que se apuren a comprarlas por la web, porque vienen agotando toda la temporada anterior y después van a quedarse sin boletos.
